- El programa de Raphael no es una reposición. Es que cada año graba uno nuevo, pero que parece el mismo.

- Raphael siempre sonríe. Parece que tiene la cara de plástico.

- El tamborilero merece estar en el hit parade de las 100 mejores canciones de la historia. Se escucha más que "Satisfaction".

- Cuando seamos mayores, nos emocionaremos viendo el dueto de Raphael con María la del pompon (si no sabéis quién es, buscad María Figueroa en el youtube, merece la pena), tanto como nuestros ancestros lo hacen al ver a Raphael con Adamo.

- Los langostinos se multiplican en el frigorífico. Por más que comas, siempre queda alguno.

- No entiendo por qué siguen fabricándolos, siempre sobran los turrones duro y blando.

- A todo el mundo le rayan los niños de San Ildefonso, pero el día 22 no había manera de encontrar un lugar donde no se los escuchara canturrear.

- En Japón, en año nuevo, se come una pasta de arroz que cada año mata a un montón de ancianos. Pero ellos, venga, siguen comiéndolo. ¿Será una suerte de "ruleta nipona"? ¿podríamos hacer algo aquí con las peladillas? ¿o con las uvas de la suerte?

- Y es que a veces, aunque te esfuerces, y se las cambies a tu familia, encuentras uvas que parecen pelotas de golf, y claro, así no hay quien empiece el año con buen pié.

- Siempre, siempre, hay algún lugar, en el que el rey Baltasar es un blanco pintado. ¿Es que no pueden buscar a un negro de verdad? ¿Imagináis la cabalgata en Senegal? Todos pintados de blanco menos Baltasar.

- Un año más me quedo con ganas de ponerme en la cola del paje real en El Corte Inglés y sentarme en sus rodillas. El tío fliparía y yo me llevaría una foto de recuerdo. Pagada claro, porque

- En Navidad, nada es gratis.

- Bueno algunas cosas sí. He descubierto que hay un movimiento llamado "Abrazos Gratis". Para mí esta gente lo que quiere es limpiar más de una cartera. Yo los veo y huyo.

- Una vez más, la gente que te odia, que te mataría, que no sabe ni cómo te llamas, que se tiraría a tu novia y luego lo contaría, que mataría a tu perro y te metería su cabeza en la cama, etcétera, te escribe, te llama y te abraza. Tal vez para robarte la cartera.

- La gente se quiere, pero sólo 24 h. O menos. Lo que tarda en pasarse la euforia navideña.

- Hay gente muy aburrida, y que encima gana dinero, seguro. Lo digo porque, ¿cómo puede haber alguien que se "entretenga" en inventar esos horribles mensajes prefabricado? Este año han aumentado en número, ñoñería y tocamiento de cojones. Si un amigo te manda uno de estos, es que no es tu amigo. Borradlo de la agenda, y olvidad su nombre.

- Las sorpresas del roscón de reyes son horribles. Cada año más. Y peligrosas. Más de uno casi se atraganta con ella.

- No merece la pena meter un haba en el roscón. Cuando le toca a alguien, nadie cumple con pagar el dulce. Es más, hay quien prefiere tragársela a pagar.

- Tampoco merece la pena meter una corona. No conozco nadie a quien le toque la sorpresa que quiera ser coronado rey con una corona de cartón.

- No importa cuantas horas abran las tiendas en días como reyes. Siempre estarían llenas.

- La gente llega un momento en que compra cualquier cosa, para salir del paso. Creo que si colocamos cualquier objeto en una balda de una tienda, esa noche, se vende.

Bueno, estos son algunos pensamientos postnavideños. Pronto volveré a contar divertidas historias.